La ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, usó una llamativa frase para disparar contra las declaraciones del candidato a gobernador bonaerense por el Frente de Todos, Axel Kicillof, quien había asegurado que «hay gente que vende droga porque se quedó sin trabajo».

«El pobre, para sobrevivir, hace una changa, es cartonero, trabaja, es obrero de la construcción o arma un grupo de cumbia o cuarteto», afirmó Bullrich en una entrevista que mantuvo con Luis Majul.

Respecto de las palabras del candidato bonaerense sobre que los desocupados se dedicarían a la venta de droga, expresó: «No importa de dónde venga el narcotraficante, si es pobre o es rico: hay que combatirlo. Su ideología (por Kicillof) permite que el narcotráfico crezca. Él se tiene que dar cuenta de que lo que dice es ideológico porque es un tipo inteligente».

La funcionaria nacional nombró ejemplos en la villa Carlos Gardel, en la localidad de El Palomar, donde, el año pasado, bajaron a 0 % los asesinatos. «Esta mezcla de decir que el pobre es narcotraficante es una estigmatización, es criminalizar la pobreza, eso es lo que hizo Kicillof», sentenció.

«En vez de entender que de la pobreza se puede salir con dignidad, trabajo, estudio, tienen la idea de una sociedad con odio y con bronca. Lo que dijo ayer es lo contario de lo que queremos para Argentina».

Este modo de pensar el narcotráfico, sostuvo, es la misma idea de Juan Grabois «de que si fuera pobre saldría de caño» y que la teoría de Eugenio Zaffaroni, «que somete a la sociedad a los peores crímenes, porque los justifica» y aseguró que han agarrado narcos «del más alto nivel económico: en el Olivos Golf Club, en Nordelta, en Caballito, y la villa 1-11-14».

Bullrich le dijo a Kicillof que es «absolutamente mentiroso» al decir que no han ido «al corazón de las bandas narco» y explicó que estas estructuras «son los que generan condiciones de dinero y poder para manejar un territorio, llenarse de plata y dominar a la sociedad en la que está viviendo».

«Existen en algunos casos, jóvenes que son contratados para ser chajás o soldaditos, que avisan. Pero la organización de la comercialización del narcotráfico es la construcción de un poder que amedrenta a los demás: no es un elemento de la pobreza».

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